jueves, 29 de marzo de 2012

UN MUERTO Y CINCO HERIDOS EN INCENDIO DE FEBRIA EN PONTEVEDRA

Una persona resultó fallecida en la tarde de ayer y al menos otras siete necesitaron asistencia sanitaria, entre ellos cuatro heridos graves y uno leve, a consecuencia del pavoroso incendio que se produjo a las 15.30 horas en la fábrica de maderas Comercial Vilanova, una empresa familiar emplazada en el lugar de Bretoña, en la parroquia de Curro (Barro). El fallecido es un operario de la nave siniestrada, Juan Ogando R., de 33 años y vecino de Moraña.
Todo apunta a que el origen del incendio fue la explosión de una caldera, según indicó el alcalde de Barro, José Antonio Landín Eirín, y confirmaron vecinos de la zona, que afirman que se "escuchó un enorme estallido". Las llamas se propagaron con gran rapidez por las instalaciones, situadas al pie de la carretera PO-531, pero que se extiende dentro de una intrincada red de caminos y pistas vecinales de muy difícil acceso. Ese "laberinto" de vías y la "irregularidad" de las naves dificultaron las tareas de rescate y, sobre todo, extinción del incendio. A ello su une el material almacenado, con madera, barnices y pinturas.
En la evacuación de los heridos participaron diversas ambulancias y dos helicópteros de emergencias, según los datos recopilados en los servicios del 061, el 112 y el Complejo Hospitalario de Pontevedra. Las aeronaves trasladaron a las víctimas más graves. Al Hospital de A Coruña fue evacuado F. C. P, un varón de 45 años, con quemaduras de tercer grado que afectan al 10% del cuerpo. También sufre intoxicación por inhalación de humo. Se encuentra internado en la unidad de quemados con pronóstico muy grave. En el Hospital Nosa Señora do Cristal de Ourense se atiende a A. T. C. también varón y de 37 años, con contusión torácica y heridas superficiales. Su pronóstico es menos grave. Por su parte, cuatro ambulancias asistenciales y una medicalizada se encargaron de desplazar a los demás lesionados, entre ellos un sobrino del propietario: J. C. F. S. un hombre de 41 años, a Povisa, en Vigo, mientras a Montecelo fueron enviados J. C. P, de 46 años, varón, con fractura de pelvis y de codo, con pronóstico grave; y M. T. C., otro hombre, de 49 años, con un corte en la cabeza y pronóstico leve. Este centro sanitario atendió también al dueño de Comercial Vilanova, Manuel Vilanova Fontán, de 66 años, y a su hija. Eva M. V. C. de 38, con sendas crisis de ansiedad. Según los vecinos al menos también habría sido necesario atender con un ataque de nervios a algún familiar del fallecido, ya que en el lugar se vivieron escenas de gran tensión. Al menos uno de los heridos es de Lantaño, en Portas, otro de Caldas y uno más del propio lugar de Curro.
En cuanto a las causas del fallecimiento de Juan Ogando, ninguna fuente oficial hizo precisiones al respecto, si bien entre los presentes se comentaba que no murió a causa de la explosión de forma directa sino, supuestamente, por la respiración de algún gas o por inhalación de humo. Incluso algún testigo apunta a que el operario habría intentado regresar al interior de la nave y al volver a salir, "se cayó al suelo y murió prácticamente en el acto". Su cuerpo fue retirado por el coche fúnebre de las inmediaciones de la nave sobre las 18.30 horas, cuando el incendio ya se daba por extinguido
La explosión de la caldera se pudo escuchar en todo el entorno y al instante se produjo una gran nube de humo negro, según relatan algunos de los testigos. Uno de los primeros en descubrir la tragedia reside en una vivienda muy próxima a la nave, que explicó que "escuché un estallido tremendo y todo se llenó de humo. Cerramos las ventanas de casa y al acercarme a la fábrica ya vi a los heridos tirados en el suelo". Dos de las víctimas presentan quemaduras, pero al menos las dos ingresadas en Montecelo sufren traumatismos al intentar escapar de las llamas. Según los testigos, algunos de ellos quedaron atrapados en una zona de oficinas y optaron por arrojarse por una ventana, situada a unos siete metros del suelo.
Nada más escucharse la explosión y registrarse una gran columna de humo, todos los vecinos del lugar se acercaron a las inmediaciones de la fábrica, en una de cuyas secciones se levantaban enormes llamas que se encontraban muy cerca de algunas casas, lo que acrecentó el nerviosismo y la angustia. No obstante, el incendio se circunscribió al interior de las instalaciones madereras y no salió a su exterior.
Comercial Vilanova es una empresa familiar asentada desde hace más de dos décadas en Curro (Barro) y que se dedica a la carpintería de madera, en especial puertas y otros productos. Aunque llegó a contar con una plantilla más amplia, en la actualidad trabajaban en la empresa alrededor de doce personas, según los datos aportados por el alcalde Landín Eirín, que desde el primer momento estuvo presente en el lugar del siniestro.
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