viernes, 20 de septiembre de 2013

SOBREVIVIENTES DE ALUD COMENTAN LA EXPERIENCIA

 Cifra de muertos en todo el país sube a 97; en Atoyac hay 68 desaparecidos.
En medio de un rugido sordo, un alud de tierra, rocas y barro bajó por una ladera y barrió con prácticamente la mitad del remoto pueblo montañoso de La Pintada, donde subió a 68 el número de personas que aún permanecen desaparecidas.
Lo ocurrido en La Pintada es la mayor tragedia ocurrida tras el paso de dos tormentas el fin de semana por ambos lados de México y que en total ya ha causado la muerte de 97 personas, que no incluye a los desaparecidos.
Cada uno de los cerca de 400 sobrevivientes de La Pintada, en el estado sureño de Guerrero, recuerdan con precisión dónde estaban al momento del mortal golpe de tierra y rocas la tarde del lunes, el mismo día que México celebraba su Independencia en medio de dos tormentas que azotaron la mayor parte del país.
Nancy Gómez, de 21 años, escuchó un extraño sonido y con su bebé de un año en los brazos se acercó a la puerta de su casa a mirar qué pasaba. Entonces vio el suelo moverse y enseguida sintió cómo era sacudida por detrás cuando su padre la empujó intentando protegerla.
Esa fue la última vez que Gómez vio a su padre, quien se encuentra entre uno de los 68 desaparecidos por el deslizamiento de tierra, cubierto posteriormente por un segundo alud tras el deslave que sepultó ahora también a gente que intentaba rescatar a quienes ya estaban atrapados.
En el primer deslave de un cerro ablandado por las intensas lluvias que dejó la tormenta tropical Manuel, Gómez se vio atrapada en una ola de tierra que la cubrió y dejó apenas una pequeña bolsa de aire entre ella y su bebé.
"Yo gritaba mucho para que me rescataran, pero de mi mamá, mi papá y mi primo no escuché nada, ni un grito, nada, nada", dijo Gómez a The Associated Press mientras permanecía recostada en un colchón dentro de un albergue temporal en Acapulco. En algún momento, otros familiares llegaron hasta donde estaba su casa y lograron rescatarla.
El secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, dijo en Radio Fórmula que tras visitar La Pintada recibió una lista actualizada que eleva el número de desaparecidos de 58 a 68, y dijo que unos 200 soldados se encuentran en el lugar para buscar sobrevivientes.
Los desaparecidos en La Pintada no han sido incluidos en la cifra total de fallecidos por las tormentas que en los últimos días han azotado buena parte del país y que el jueves ascendió de 81 a 97, según informó el coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente. Unas 35.000 casas fueron dañadas o destruidas por las lluvias.
Autoridades han enfrentado críticas de por qué en lugar de hacer mayores advertencias a la gente sobre las tormentas que se acercaban, se enfocaron en las celebraciones de la Independencia y un desfile militar que mantuvo a docenas de aeronaves y vehículos de emergencia en la ciudad de México y no en los estados que se podrían haber necesitado.
El diputado Manuel Huerta, del izquierdista Partido del Trabajo, consideró que "el tema de fondo es que el gobierno federal es el responsable de gran parte de la tragedia".
Sin embargo, el vocero en materia de seguridad del gobierno federal, Eduardo Sánchez, rechazó las críticas y aseguró que "los protocolos fueron observados con rigor".
Osorio dijo que de La Pintada se han logrado evacuar a 337 personas, una de ellas herida de gravedad, y que aún permanecían 45 residentes que se esperaba fueran sacados en el transcurso del jueves.
Comentó que rescatistas federales no han recuperado aún ningún cuerpo, aunque dijo que algunos sobrevivientes le dijeron que ellos enterraron al menos a cinco de sus vecinos antes de que llegaran las autoridades.
El dolor parece resumirse en el de Amelia Saldaña, una madre soltera de 43 años que perdió a sus cuatro hijos -unos gemelos de 5, uno de 7 y otro de 17 años- en el alud de La Pintada.
Saldaña había acudido a la plaza de la comunidad para una celebración del Día de la Independencia. Dijo que debido a que llovía les pidió a sus hijos que se quedaran en casa mientras ella iba a conseguir un poco del preparado de maíz que regalarían.
Entonces escuchó el alud, un sonido sordo que otros habitantes lo describen como de in temblor. Cuando corrió de vuelta a su casa, simplemente ya no existía.
"Traté de acercarme a mis niños, pero no pude", dijo Saldaña a la AP entre lágrimas. "Me siento feo porque perdí todo".